ellas

Recuerdo cuanto les brillaba el pelo y lo bien que olian cuando almorzaban y se mezclaban los olores del arroz y los panes con atun, o las galletas dulces que siempre llevaba una de ellas. También recuerdo lo bien que todo hacían y cuanto disfrutaban los fines de semana y lo inolvidable que parecían sus viajes a Reñaca a los que nunca fui porque no me tincaban.
Recuerdo que lloraban por el amor de un fin de semana.

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